Después de las turbulentas horas que vivió el Gobierno por la renuncia de Máximo Kirchner al bloque del Frente de Todos (FdT), el presidente, Alberto Fernández, desembarcó en Moscú, la capital de Rusia, para reunirse con su par, Vladimir Putin. El mandatario argentino llegó a este país en medio del conflicto diplomático– militar que mantiene con Ucrania, con el principal objetivo de agradecer la cooperación sanitaria y en materia de transporte.

“La Argentina, en tanto potencia media, busca aliarse en las distintas agendas con los socios que puedan ofrecerle las mejores alternativas en cada área -sanitaria, financiera, comercial, de inversión-, y, por su distancia geográfica y su tradición de no injerencia en asuntos internos de otros países, no está a priori obligada a tomar postura por una guerra que, a fin de cuentas, no se ha desatado como tal”, había manifestado la politóloga y maestranda en Relaciones Internacionales, Geraldina Dana, en relación a la gira presidencial.

En la primera reunión que concretaron cara a cara, ambos mandatarios se mostraron distendidos y en confianza. “Quiero agradecerle, porque la Argentina fue el primer país de América Latina que registró la vacuna Sputnik, y también felicitarlo por el éxito de su campaña de inmunización”, comenzó diciendo Putin. Y Fernández agradeció las gentilezas de haber brindado vacunas al país cuando las mismas escaseaban en todo el mundo.

En ese mismo diálogo, Putin le aseguró al Presidente: “Yo quiero que usted tenga la certeza de que veo una gran oportunidad para que podamos avanzar. Y quiero que sepa que tiene en mí un amigo que quiere ver de qué modo podemos avanzar juntos”. En esta misma línea, el mandatario ruso repasó algunos de los proyectos que desarrollan con inversiones en materia de ciencia e infraestructura en nuestro país, y destacó: “Quisiera señalar que la Argentina es uno de los socios clave de Rusia en América Latina, nuestros países están unidos por buenas relaciones de amistad. Aspiramos a potenciar nuestra cooperación y buscar nuevos ámbitos de interacción”.

A partir de esas declaraciones, Fernández no dudó en proponerle a Putin analizar “la manera en que la Argentina se convierta en la puerta de entrada” de su país en América Latina.

¿Qué dirá el Fondo?

El viaje de Fernández también se produjo en medio de un contexto especial marcado por la economía y el principio de acuerdo al que se arribó con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por la reestructuración de la deuda. En este sentido, el titular del Poder Ejecutivo Nacional dejó una definición que resonó en el Kremlin. “La Argentina vive una situación muy especial, producto de su endeudamiento, de la situación económica que me tocó heredar”, empezó a relatarle Fernández a Putin y detalló que desde la década del 90’ en adelante “el país había volcado toda su mirada muy ingenuamente a los Estados Unidos... depende mucho la economía argentina de la deuda que tiene con los Estados Unidos, con el FMI y de la influencia que Estados Unidos tiene en el Fondo”, dijo.

Sin mencionar a su antecesor, Mauricio Macri, el jefe de Estado añadió que “en el año 2015 llegó un gobierno que otra vez volcó toda su mirada a los Estados Unidos y fue el que nos asimiló esa deuda pesadísima que hoy tenemos”.

“Yo estoy empecinado en que la Argentina tiene que dejar de tener esa dependencia tan grande que tiene con el Fondo y con Estados Unidos. Tiene que abrirse camino a otros lados y me parece que Rusia tiene un lugar muy importante”, exclamó de forma contundente.

En relación a las inversiones rusas que podrían llegar al país para potenciar el gas, petróleo, industria química y colaboración bancaria, Fernández enfatizó: “Le he pedido al presidente Putin que aquel acuerdo estratégico que Argentina y Rusia firmaron en 2015 lo pongamos en marcha con todo vigor, que profundicemos todo nuestro esfuerzo para que se convierta en una realidad efectiva y que poco a poco ambos países vayan profundizando sus vínculos”.

Viaje a China

La visita a Rusia fue fugaz y en la tarde de ayer, el presidente de la Nación dejó Moscú para dirigirse a Pekín, China. En el gigante asiático mantendrá reuniones con su par Xi Jinping y también está previsto que participe de la jornada inaugural de los Juegos Olímpicos Beijing 2022.